¿Por qué no basta con fuerza de voluntad?
Muchos intentos de cambiar hábitos alimentarios fallan porque no atacan el verdadero núcleo del problema: las creencias inconscientes que gobiernan la relación con la comida, el cuerpo y el autocuidado.
Y esto se trata de fidelidad a un sistema interno de creencias que está actuando en segundo plano.
¿Qué es una creencia?
En neurociencia y psicología cognitiva, una creencia es una «certeza subjetiva» que da sentido al mundo interno y externo. Está almacenada en redes neuronales profundas, muchas veces asociadas a experiencias emocionales intensas.
Por ejemplo:
- «Comer me calma» → (aprendido en situaciones de estrés en la infancia).
- «Si no como todo, no soy agradecida.»
- «Cuidarme es egoísta.»
- «Mi cuerpo está mal y necesita ser castigado.»
Estas creencias no son lógicas. Son automáticas. Actúan antes de que puedas decidir conscientemente.
¿Cómo se reprograman las creencias que afectan la alimentación?
Aquí tienes el enfoque práctico, basado en evidencia neurocientífica:
1. Identificar la creencia raíz
No basta con ver el comportamiento («como compulsivamente»).
Necesitas encontrar la historia que hay debajo.
PREGUNTAS CLAVE:
- ¿Qué me lleva a comer así? ¿Qué me estoy diciendo en ese momento?
- ¿Qué me da o de qué me protege esta conducta?
- ¿Qué sentiría si no actuara así?
(Consejo: escribirlo a mano, en momentos de calma, facilita el acceso al inconsciente.)
2. Reconocer la ganancia secundaria
Todo hábito, incluso el que quieres cambiar, tiene una función positiva oculta: protegerte, darte alivio, permitirte pertenecer, evitar un dolor mayor.
Honrar esa función (en lugar de juzgarla) es esencial para liberar la conducta.
Ejemplo:
- Comer dulces en soledad → Sentirse acompañado → Evitar sentir abandono.
3. Crear una nueva narrativa emocional
El cerebro no borra una creencia eliminándola: la reemplaza.
Hay que construir nuevas asociaciones sentidas (no solo pensadas) que generen otra respuesta automática.
Ejemplos de nuevas creencias a asentar:
- «Puedo sostener mis emociones sin castigarlas con comida.»
- «Cuidar de mí es un acto de amor, no de sacrificio.»
- «Mi hambre real merece ser atendida con respeto.»
(Tip profesional: las nuevas creencias necesitan estar cargadas de emoción positiva para ser integradas más rápido.)
4. Anclarlo en el cuerpo
Las creencias viven en el sistema límbico y en el cuerpo.
Por eso solo pensar diferente no basta. Hay que sentir diferente.
PRÁCTICAS ÚTILES:
- Visualización somática: imaginar el nuevo hábito sintiendo seguridad y satisfacción en el cuerpo.
- Respiraciones vagales: para activar el sistema parasimpático y sellar la nueva sensación de calma y autocuidado.
- Gestos físicos ancla: como tocar el pecho o respirar hondo mientras afirmas internamente la nueva creencia.
5. Repetición consciente + entornos seguros
No basta con una vez. El cerebro necesita repetición + seguridad emocional para consolidar nuevas vías neuronales.
Cómo facilitarlo:
- Entornos que apoyen el cambio (evitar lugares o personas que refuercen lo anterior).
- Recordatorios visuales.
- Microacciones diarias que confirmen la nueva identidad (ej.: elegir un alimento nutritivo con amor, no con culpa).
Resumen visual rápido:
✔️ Detecta la creencia inconsciente
✔️ Identifica la ganancia secundaria
✔️Crea una nueva historia emocional
✔️ Ancla la nueva sensación en el cuerpo
✔️Repite en entornos que apoyen el cambio
La alimentación cambia cuando cambia la historia que hay debajo de ella.
Estoy preparando un ejercicio de PNL para dejártelo grabado por aquí y que te pueda ayudar cada día en la reprogramación de estos automatismos.
Pronto lo tendrás a tu disposición entrando aquí.
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