Cuando la comida no es hambre, sino una válvula de escape
Te prometes que esta vez será diferente. Que no caerás en la tableta de chocolate o en ese paquete de galletas. Pero llega la ansiedad y parece que tu cuerpo toma el mando. No eres débil ni te falta fuerza de voluntad: hay una razón neurohormonal profunda que explica lo que estás viviendo.
En este artículo te voy a contar por qué comer por ansiedad no es una cuestión de autocontrol, sino de tu sistema nervioso, tus hormonas y tu historia emocional. Y, sobre todo, qué puedes empezar a hacer para liberarte de este bucle.
1. El circuito del cortisol: cuando el estrés pide comida urgente
Cuando vives en modo supervivencia, tu cuerpo está gobernado por el cortisol. Esta hormona del estrés, que debería activarse solo en momentos puntuales, se vuelve crónica si vives acelerada, agotada o con la mente en alerta constante.
El problema es que el cortisol aumenta tu apetito, especialmente por azúcares y carbohidratos rápidos. Porque tu cuerpo no distingue entre una amenaza real y el agotamiento emocional: cree que necesita energía para huir. Y la busca donde más rápido puede conseguirla.
2. Hambre emocional: cuando el vacío se llena con comida
La comida no solo nutre. También calma, consuela y anestesia. Especialmente cuando no sabes qué hacer con ciertas emociones: tristeza, rabia, soledad, frustración…
El hambre emocional nace de una desconexión con tu cuerpo y tus emociones. Se activa desde el sistema nervioso simpático (el del estrés) y se perpetúa por la dopamina: cada bocado se convierte en un microchute de alivio.
3. Hormonas y cerebro: una relación directa con tu apetito
Tus ciclos hormonales también influyen: no es casualidad que justo antes de la regla tengas más ansiedad por comer. Los estrógenos bajan, la serotonina también, y tu cuerpo busca compensarlo con comida que estimule placer.
El hipotálamo (que regula tanto el hambre como las emociones) actúa como centro de mando. Si estás alterada emocionalmente, tu regulación del apetito también lo está.
4. No es tu culpa: es tu fisiología
Este bucle no se rompe con más fuerza de voluntad. Se rompe regulando tu sistema nervioso, equilibrando tus hormonas y aprendiendo a identificar el hambre real del hambre emocional.
Y esto no se consigue con dietas, sino con un enfoque integral: nutrición adaptada a ti, técnicas de regulación emocional, reprogramación de creencias y mucha presencia corporal.
5. Lo que puedes empezar a hacer hoy:
- 🌸 Respira: activa tu sistema nervioso parasimpático antes de comer.
- 🌿 Come lento: escucha a tu cuerpo sin juzgar.
- 📈 Registra tus patrones: identifica cuándo comes por ansiedad.
- ✨ Cuida tus mañanas: lo que haces al despertar condiciona tu regulación hormonal.
Estás desregulada. Y eso tiene solución.
Mi trabajo es ayudarte a salir de este ciclo sin culpa, sin obsesiones y sin dietas. Con estrategias sostenibles, reales y humanas.
Si te has sentido identificada, éste puede ser tu primer paso:
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